Conferencia sobre Juana Belén Gutiérrez de Mendoza en el marco del mes de la mujer



A invitación del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Juárez y en coordinación con el Instituto Estatal de la Mujer y el Instituto Municipal de la Mujer, Ana Lau Jaiven, investigadora y escritora de la Universidad de Xochimilco, dictó una conferencia sobre la biografía de Juana Belén Gutiérrez de Mendoza.


En el Museo de Historia “Francisco Villa” se desarrolló la conferencia en la cual estuvieron presentes, en su mayoría, mujeres de los ámbitos político, literario, de investigación y artistas plásticas.


En su mensaje de exposición de motivos, la historiadora Beatriz Elena Valles Salas señaló la importancia de reconocer en Juana Belén el rol de la mujer; “… en varios ámbitos en los que destacó como una mujer excepcional y que ello originó que en esta época nos pudiéramos manifestar como lo hicimos en días pasados, con libertad y con la expectativa de que nuestros derechos sean reconocidos”.


Al desarrollarse la conferencia, la doctora en historia Ana Lau Jaiven destacó que muchos de los datos que ha concentrado fueron relatados por la nieta de Juana, Susana Mendoza.


De Juana Belén Gutiérrez de Mendoza se destaca que fue una periodista soldadera de los tiempos de la Revolución que combatió al lado de Emiliano Zapata. Sus abuelos eran chicanos y los fusilaron por sus ideas y actividades liberales. Su padre era campesino y después se convirtió en manufacturero.


Nacida el 27 de enero de 1857 en Durango, desde su infancia conoció de primera mano la miseria en la que vivía la mayoría de los mexicanos durante el régimen del dictador Porfirio Díaz. Desde entonces Juana Belén ya escribía en El Diario del Hogar, que fundó Filomeno Mata, y en El Hijo del Ahuizote, ambos periódicos de oposición y de postura liberal.


Algunos de sus biógrafos dicen que se graduó como maestra normalista y combinó sus actividades docentes con la lucha social. A los 22 años, Juana Belén fue encarcelada por primera vez por la difusión de sus ideas políticas, pero eso no impidió que ella continuara sus actividades. Al salir en libertad fundó un club liberal en Coahuila y a inicios del siglo XX decidió vender todo su patrimonio familiar para comprar su propia imprenta y crear su periódico, Vésper. En él lanzaba críticas contundentes hacia Porfirio Díaz y publicaba reportajes sobre las condiciones en las que trabajaban los mineros en Chihuahua.


Su indignación se reforzó con la muerte de su primer hijo a muy pocos años de nacido, y más tarde cuando su marido, un minero que aprendió a leer y a escribir gracias ella, murió a los pocos años de casados. A los 24 años la pobreza la había dejado sin familia.

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